A tutiplén
mis cosas No hay comentarios »Son las 19:17, han pasado poco más de cuatro horas desde que terminó y todavía voy tocao. Esta mañana, tan contentos que estábamos porque los servidores Novell se habían ido a tomar viento el día antes, sin solución todavía, y por lo tanto no podíamos realizar nuestra sobresaliente y excelsa tarea, nos avisan por megafonía que se iban a inaugurar los nuevos viales de la zona norte del campus de Espinardo. Esa zona donde ahora se levantan las futuras facultades de Informática (también el Centro de Investigaciones Informáticas, toma ya, sea lo que sea eso), Bellas Artes (BB AA como reza en la fachada, manda narices ponerles abreviaturas) que, por cierto, parece más un almacén agrícola gigante o un nuevo emplazamiento para un Eroski, más que una facultad, es fea de narices. También estará por allí la de Psicología, que con tanto divagar se me olvidaba mencionarla, ¡hola josele!. Por supuesto no es que nos requiriesen por ser parte importante en la inaguración, ni para recompensarnos con monedas de cien euros de esas que gastan los cerveceros. No, sólo nos requerían para hacer bulto ante la tele, y mejores bultos que nosotros… ¡ningunos!. Así que decidimos emprender el viaje el niño Morrison, DJ Soto, el Nuevo (rev 4) y el ídolo de masas a la par que maestro del web, el incomparable Tapanez, dueño y señor del Ciervódromo.
Voy acelerando que esto se está haciendo demasiado largo para la chorrada que és. Solanera de las guapas, yo que llevo camisa de manga larga desde hace un par de días y S.M. el Rector & Vicerrector que se enrollan como persianas, agradecimientos a todas y cada una de las personas implicadas, nombre y apellidos. Ninguno debía tener un blog, de lo contrario se habría mencionado. El de la televisión murciana que ya no sabe donde colocarse la cámara, alguna que otra avispa amenazando por ahí cerca, la habitual cinta para cortar con tijera que no es manipulada por una cierva en triquini (lamentable este punto) y tampoco hay espectáculo de lucha en el barro. Pero el fín se acerca. Nos damos un paseillo por los nuevos viales, el pueblo enloquecido en las aceras lanzando vítores a los campeones, el niño Torres que besa la copa Jules Rimet mientras imita a un mono… y los buenos que vamos cogiendo posiciones en cabeza para llegar al refrigerio-aperitivo en óptimas condiciones. Se hace un último intento de que el shemale cabrón y juandal nos acompañen en tan magnífica ocasión, pero deben estar en cosas de calado mayor, las ventanas llenas de vaho, amorosos los quiere el Señor.
Y en esto que llegamos a la meta. Los platos con surtidos manjares llegados de todas partes del Reino, tercios cerveceriles bien fresquitos suplicando ser bebidos por nuestras excelencias (DJ Soto no consigue reprimir las lágrimas, una delicia decía), jamoncito, convertimos en estrella al montadito compuesto de salmón y queso fresco, patatas de esas duras y grandes (comentan que son unas auténticas Siffredi) como las que devorábamos en el Tudela los que asistimos en su momento al curso de desarrollo de aplicaciones (algo así vamos, por fortuna lo recuerdo lejano). Los platos que no dejan de salir. Decidimos probar el vino blanco, no me he fijado en el apodo pero estaba weno, DJ Soto y el Nuevo (rev 4) deciden abandonar nuestro ritmo, excusas variopintas, ¡¡que no se puede conducir borracho dice!! este no ha ido a ver a las gemelas, creo.
Para terminar como se debe un refrigerio-aperitivo no pueden faltar los dulces y el champán, yo al menos no lo concibo de otra manera a no ser que sea viernes y la ensaladilla esté jodidamente buena, en ese caso se puede prescindir y tirarle a muerte a las rosquillas. Mañana veremos que paga el Morrison
Bueno, pues eso es todo, tenía ganas de escribir algo y ha salido esto. Yo que sé, se me junta el aperitivo ese, la comida y la siesta y consigo parir algo tal que así. Vergonzoso, lo sé. Pero como dice la Biblia, “la página es mía y me la fol.. y escribo en ella lo que quiero”.
Quedad con Dios, personajillos.



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