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¡Lo conseguí! :orgullo: Ya me siento en paz conmigo mismo y con la abundante-no naturaleza que me rodea. Era un paso importante y se estaba demorando… ¡al fin he ido al Mediamarkt! He tardado nada menos que 11 días en visitarlo, aproximadamente 11 días más que la media regional, pero es que a mí eso de las prisas no me gustan, salvo para abastecerme de provisiones cárnicas de primer nivel en Roberto’s o el muy nuevo (y motorizado) palacio del sabor.
Y es que ya me habían hablado de las multitudes ansiosas de tecnología y ofertas que se mataban por entrar al recinto, casi mejor esperar a que la cosa se diluya ligeramente. Y el viernes decidí que era El Día M, pasadas casi dos semanas la gente ya debería haberse gastado sus euros y descansarían en casa hasta la próxima apertura de postín, la cual no desvelaré aquí. Pero… ¡error! ya desde la entrada al aparcamiento pude observar una cola monstruosa de gente por el lado izquierdo del mismo, solo que no era para entrar al paraíso de la electrónica. Algo pasaba ahí fuera. Había mujerzuelas llorando a moco tendido, la gente alzaba sus cámaras de fotos buscando una instantánea que las acompañase en sus noches en alta mar. Pero, ¡demonios! ¿qué es eso que suena por megafonía? ¿tendrá que ver con el revuelo que hay montado? Eso… eso parece el puto amo del rock&roll!! ¡si¡ ¡es él! ¡el único! ¡el incomparable! ¡ES SERGIO! Boooooo, pero no es el auténtico Sergio, ese que nos ha hecho soñar cada jueves desde hace 3-4 meses con que nosotros también podríamos estar ahí, en esas galas, cantando sin parar y viendo a Soraya acomodarse el melonar. Este era un Sergio de pastel, un imitador, como si comparásemos al Fary con el niño Torres… ¡Sergio Dalma! Muchacho que por cierto no debe levantar más que unos cuatro codos del suelo. Vale, le pondremos una pulgada más. Y el tío seguía sonriendo a pesar de ver claramente la cola de muchachas (y muchachos, por Dios) enloquecidas que chorreaban por besarle, abrazarle y confesarle que se tocan mientras le escuchan cantar Highway To Hell, porque os descubro que es original suya, los tipos esos de los canguros son otra pandilla de imitadores, ardan en el infierno.
El caso es que todo esto no venía para ofreceros este increíble relato musical, sino sobre mi visita al Centro (da senter). La gente, decía, compra impulsivamente, cosas que no necesitan en absoluto, es vergonzoso. Así que yo fuí básicamente a mercar un adaptador que me permitiese jugar al Pro Evolution Soccer 5 de la Xbox (Microsoft) con mi mando de la PlayStation2 (Sony). Porque, por si alguno no ha podido catarlo, es jodidamente imposible controlar un balón medio dignamente con el mando de la Xbox, el R2 (en la ps2) es prácticamente inaccesible. Y, lamentablemente, no todos los jugadores son Celades o Zahínos para hacer controles de alto nivel por sí mismos. Así que cojo mi adaptador de 12,69¤ y me doy un pirulo, pirulo durante el cual me agencio un estuche con capacidad para 32 cds/dvds por el módico precio de 1 doblón, estuche que luego se quedó mi hermana, claro exponente de lo mucho que yo lo necesitaba.
Pero cuando ya me iba… la veo. Allí estaba, sola, podría asegurar que también me miraba, la atracción era mutua. Había oído hablar de ella, no hacía mucho que estaba por aquí, oscuro objeto de deseo. Fue cojerla y saber que la tenía que llevar conmigo, no se podía quedar ahí, en casa estaría mejor. ¡La auténtica! ¡la única! ¡¡¡¡la trilogía de Parque Jurásico!!!! La muy mejor trilogía sobre dinosaurios y que consiguió tres Oscars tres por cada una de las películas en la categoría de mejor película sobre parques temáticos con bestias extintas. Por supuesto es algo que no me invento, el que no se lo crea ahí tiene la wé para investigar. Y si no encuentra nada es que no sabe buscar y/ó que va de pastel.
Vale, realmente la buena buena es la primera, incluso habrá mucha gente a la que ni siquiera le guste esa. En su momento fué un auténtico bombazo, ¡un tiranosaurio rex en pantalla! ¡y sin hilos! ¡y casinos! ¡y furcias!, bueno, casinos no había. Como ya la he visto muchas veces sólo volví a ver la parte desde que están llegando a la isla en el helicóptero hasta que ven la auténtica manada de bichos, por supuesto por la musiquita, John Williams es el puto amo en esto de poner musiquitas a las películas. Y el sábado me ví la tercera parte, pastelanco donde los haya, no hay por donde cojerla. Lo que no recuerdo de la segunda es si ya salían ahí los pajarrancos o son cosa de esta parte, supongo que sería mínimamente justificable si la hicieron para ponerlos ahí. Aún así es para darles de hostias leñe. Fin.
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