King Kong
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Ayer asistí con Big Monty al cine para ver King Kong, entradas gratuitas mediante que conseguí a través de la página de Volkswagen. Ya no recuerdo cual fue la anterior película que vi en el cine, muy posiblemente fue el episodio III de Star Wars. Cuatro gatos en la sala, un grupo de porculeros adolescentes que no paraban de hacer comentarios (por supuesto ingraciosos) sobre la película, no deben conocer la palabra educación. Posiblemente si conozcan la definición de incesto, pero no ahondaremos en eso.
Y ahora pasemos a destripar la película. Bueno, realmente no tanto.
El primer acierto de Jackson es el utilizar ese tonillo de imagen que huele a viejuno, le da como más veracidad a la impresionante ciudad de Nueva York de 1933. Según el IMDB han utilizado unos 90,000 edificios diferentes renderizados digitalmente. Brutal. La verdad es que el inicio de la película resulta un tanto chocante, imágenes callejeras mostrando lo duro de aquellos años, musiquilla del tiempo, algunos chistecillos que ya parecen inseparables de las producciones Jackson… y entonces aparece ella, con su rostro angelical, esa boquita que parece que guarda un par de algodoncillos en la parte inferior. Ya tenemos a la otra estrella del reparto presentada. Le sigue el lamentable gordito cabrón, el muy hijo de puta, Jack Black, no debe haber más actores en este mundo que lo hagan mejor que el. Será amiguete del hijo de puta de Jackson. El resto del reparto sin nada en especial, el payo de El pianista haciendo de pseudo-héroe y Andy Serkis, el hijo de puta que hizo de Gollum en la trilogía del Lord. Esto último me extrañó que Monty no lo viese y/o/para/por/según lo supiese, pero no sabe tanto de cine como yo, es lo que tiene ver tantas producciones polaco-iraníes. Tambien juraría que la vieja muy vieja de la isla y que se dedica a farfullar en algo parecido al charnego es realmente Acebes disfrazao, pero no encuentro ningún vínculo en la red y por lo tanto lo dejo ahí, pero pa mi que si es. Lo que si notó Monty fue que el barco nada más zarpar no parece tener un humo “normal”, que no se movía vamos, eres un picajoso. Por cierto, los doblajes bien
Decir que en mi modesta-no opinión sobran al menos un par de trozos en la película, a lo mejor no completos, pero son demasiado largos y, por qué no decirlo, chorras. Me refiero a la escena de la estampida por el desfiladero y la siguiente con los bichitos nauseabundos. No he visto la versión original de la película, no se si estas escenas existen en aquella, pero la primera es una auténtica chorrada, parece estar metida con calzador sólo para tirar de efectos especiales y empezar a cribar a la expedición. De la segunda más o menos lo mismo, mucho asquito, algunas bajas y un muchacho que no ha empuñado un arma en su vida que se dedica a cargarse bichitos con una metralleta. Impressive.
Y ¿qué decir de Kong? Increíble, inmenso, grandioso. Y no me refiero al tamaño del sujeto, que tambien. El trabajo que han hecho para recrear al simpático gorila es sencillamente de 10. Absolutamente cada movimiento, las expresiones de su jeta son sublimes, sin duda son lo mejor de la pelicula (algo evidente claro) junto con Naomi Watts. Aparte, la historia de amor entre los dos protagonistas (no, el guionista no, ¡sólo Kong!) está perfectamente llevada, acompañada por una genial banda sonora (el tema romanticón es bellísimo :redface:, jiji).
Por supuesto hay pegas: por ejemplo, y posiblemente la más evidente… ¿cómo demonios meten a Kong en el barco? Es que Monty y yo nos lo pregúntábamos justo cuando le duermen pero pensando “no, no lo harán, no saltarán de esta escena a otra directamente en Nueva York”… ¡vaya si lo hacen! y me recordó al episodio de Futurama de los saltos en el tiempo, ¡que cagada hijos de puta! Otra pega me la comentó el shemale cabrón y es que hay escenas que cantan a la legua que están hechas por ordenador, no por lo imposible claro, me doy cuenta de lo complicado que debe ser montar una estampida de diplodocus en estos días, además muy peligroso. Y es que para las escenas para las que emplearon el chroma (o como se diga esto) no parecen haberse esmerado demasiado, lo cual sorprende después de haber el tío Jackson la trilogía esa que taca donde lo bordó. Diría que cuando menos (o nada) se notan las chapuzas es cuando Kong está en pantalla, como si para lo demás lo hubiesen hecho deprisa y corriendo.
Y el momento pijante de la película, me temo que sólo entendible para un grupo selecto de nosotros… ¡si que sale el Soto! es que es clavao oiga!
Para terminar un ligero comentario sobre la escena culminante en el Empire State, ¿pero esta chica es que no tiene vertigo? Joder, me estaba dando un agobio de la leche viéndola subir por la escalerilla, soy yo y le pueden dar mucho porsaco al jodío mono y nuestro amorío. En serio, que alguna vez tuve que apartar la mirada de la cosa que me estaba dando, ¿os he comentado que tengo mucho vertigo? Y, ya puestos a matarlo, me gustó más el final de la versión de 1976, los latidos de Kong desapareciendo como lágrimas en la lluvia creo que son ya parte de la historia del cine. Tampoco habría costado nada meterlos coño, ¿era por pasta? amos hombre!
Enga, le voy a poner un 8, no llega al 9 por parte del reparto y esos detallitos que he comentado.
Besitos y recordad, no permitáis que la palabra hijodeputa desaparezca de nuestro vocabulario, de nuestras calles, de nuestras escuelas.



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