Haciendo un graciosísimo y no menos acertado símil con la película que se estrena mañana, he decidido titular el post. A la versión original, hace ya alguna que otra década, se la llamó aquí La cuadrilla de los once. Ya para el remake quedó mucho más moderno conservar el título original. Pero para el caso de los muchachos de El Sabio, nuestro amado Luis, bien podría ser La banda del Sabio (ya, no es muy gracioso, pero es que ando espesito).

Ya dije hace tiempo que a La Roja le iban a dar mucho porculo, al menos en cuanto a verla por la tele. Y más o menos lo estoy cumpliendo. El sábado pensaba verlo, pero aguanté la primera media hora. No he visto ni un sólo gol, ni ganas que tengo. Lo seguí escuchando por la radio, por supuesto sonido Carrusel, y echándome unos partidillos al Pro Evolution Soccer 6 (venid visitas de Google, venid a mi :careto_risa: ).

Pero anoche ni siquiera les concedí esos 30 minutos, podrían haber ardido en el mismísimo infierno desde el principio. Y por lo visto no me equivoqué. Es que ya ni siquiera tengo la curiosidad de acercarme a la tele cuando han marcado un gol, es que me da tantísimo asco verles jugar que nada, no hay manera. Mientras alcanzaba ya los 117 goles en la Liga Master, nivel ultrachungo y me ponía ciego a gusanitos rojos, de los gordos. Menos mal que luego elimino todas esas toxinas gracias al deporte que hago.

Paso de mirar el periódico para comprobarlo, pero juraría que anoche dijeron que llevábamos una diferencia de goles de +7 a estas alturas. Manda cojones que después de tantos partidos sólo hayamos marcado 7 goles más de los encajados, más teniendo en cuenta que estamos en el auténtico grupo de la muerte. Pero claro, gracias a partidos como el del sabado o anoche tampoco extraña tanto. Y muchos pensarían que sin el 7, sin D. Raúl González Blanco, la cosa iría muchísimo mejor. El primero el abuelo, ese madridista de pro. Creo que se le tienen que revolver las tripas cada vez que pone a algúno del Madrid en el equipo. Pero nada, que Albelda y Marchena sigan partido tras partido, que así va todo bien. Y con millones de delanteros, que con ganar por uno de diferencia al más puro estilo del tío Capello está bien.

Menos mal que esta semana ha estado amenizada por el asunto de ponerle letra al himno, que menuda gilipollez por cierto. Más que nada porque ya me imagino a algún compositor amiguete de algún jerifalte pariendo una letra insufrible pero super bonita y preciosisima. A veces hay cosas que es mejor no tocarlas. ¿Harán una versión adaptada para gente como Xavi y Puyol por si se monta otra vez la tontería esta de las medias y la bandera?

En fin, menos mal que esta noche hay deporte de verdad en la tele. And now, something completely different…