Grito
Rayos, maldición, me cago en tó lo que se menea. Se acabaron las vacaciones de verano y toca volver a sentarse a la vera del jefe, delante del puñetero monitor y a programar cosas incomprensibles y, por supuesto, no del todo eficientes. Aunque realmente tampoco es que me haya trastocado mucho los planes, el verano ha sido una de las mayores mierdas imaginables. Levantarse tarde, no hacer nada, dormir la siesta, volver a no hacer nada y poco más. Algún cubatilla, alguna exhibición de tenis para que aprendan los críos como se empuña la raqueta como si de acero se tratase, y algún cafelito en el palacio del café, dónde si no. Y aunque parezca imposible, casi ilegal, no he pisado un sólo centímetro de playa en todo el verano. Pero aún hay más, sólo dos visitas a la piscina. Así que estoy de un pajizo que asusta, ya los niños no se me acercan por la calle a refugiarse bajo mi gabardina, todo aderezado por unas simpáticas ojeras, puto insomnio, la madre que te parió. Vete a joder a otro, al Litros por ejemplo, ¡si no se cansa no necesita dormir!

Bueno, realmente algo si me ha trastocado. Y es que en unos de esos gratísimos momentos degustando los mejores cortaos de la comarca apareció una antigua amistad, de esas inquebrantables con los que has compartido tantas babas en un mini de kalimotxo en el Rocky Racoon. Decía, apareció y nos reveló el gran secreto del año, ¡que digo del año! ¡del verano! ¡Se puede jugar al World Of Warcraft del palísimo! Pero claro, visto después con cierta perspectiva no parece algo tan secreto, hay cienes y cienes de servidores pirata-gratuitos de los cuales tirar sin gastar un sólo doblón, mas este dato era total y absolutamente desconocido por mi majestuosa y humilde persona. Así que las últimas dos semanas le he estado dando duro a jugar al World Of Warcraft totalmente gratis, todo lo gratis que La Ley y el Estado de Derecho me permiten, claro está. O incluso un poquito más. ¡Si el fútbol es gratis que lo sea jugar online también! ¡Que La Sexta monte servidores! ¡Que Salinas monte a Guasch! Estáis muy mal niños, lo sabéis.

Pero esta mañana he recibido una muy grata noticia en mis menguantes carnosidades. Menguantes para algunas claro está, aquellas a las que Krom nuestro Señor ha otorgado con visión correcta para poder recibir gustosas visiones, en este caso yo. Otras no han sido agraciadas con ese don y ven cosas erróneas, morbosidades cárnicas ahí donde, obviamente, no las hay. Errrr… pero esa es otra historia. Dum dum. Dum. Decía, una grata noticia, ¡hasta mitad de mes no curramos por la tarde! ¡Vivan los funcionarios! Así que por las tardes podré seguir sesteando, no haciendo cosas, y viciándome al jueguecito con mis muy nuevos amiguitos virtuales de 14 años.

Id en paz, expósitos mios. He vuelto.