Aunque la pobre no tenga culpa de nada, sólo el haberte regalado al mundo. A nosotros. Pero ya puestos también me voy a cagar en tu puto padre. Y en el vecino que se tira a tu madre. No menos en el que se tira a tu padre. Me cago en todos vosotros, hijos de la gran puta. Venga, no, sólo en ti, desgraciado.

Hará 5 minutos que un anormal, un auténtico hijo del demonio, ha estado a punto de empotrarme con el coche, en la rotonda que va de la facultad de medicina y sube hacia la zona norte de la Universidad de Murcia. Lo cual hace que recuerde que también debo cagarme en todo lo cagable del que diseñó estas preciosidades que ahora inundan las carreteras murcianas. También me cago en el que las señaliza. Este cabrón debería fijarse, cuando viene por las mañanas a trabajar, supongo que directo desde un sórdido y colorido prostíbulo, que ese cartel en el que pone claramente “Usted no tiene prioridad” viene a decir, más o menos y espero no equivocarme, que tu, maldito gilipollas, no tienes prioridad. Que te tienes que parar si alguien va a entrar en la rotonda, y si no va a entrar nadie al menos frena un poquito, que para eso están los putos “ceda el paso”. Pero no, tu a tu puta bola, pensando qué le contarás a tu mujer cuando vuelvas a casa y vea que tienes el culo ensangrentado, otra vez te habrás caído encima de unos cristales.

Y por la dirección que has tomado diría que eres profesor en esa zona norte, informática, bellas artes… lástima que no le haya podido hacer una foto a tu matrícula. Aunque con la mano que tengo para las fotos lo mismo sale el monstruo del Lago Ness.

En fin. Sólo espero, de verdad, de todo corazón, que un día te empotres contra una farola y no salgas de ahí. Así desearás haber conducido un poquito, sólo un poquito, mejor antes. Aunque ya sea tarde. Aunque yo eso me lo pasaré por el forro de los cojones.

Joé, parezco el Pérez-Reverte escribiendo.

PD: ¡Actualicé!