¿Quién no terminó de ver el debate del pasado lunes con el rostro arrasado en lágrimas? Y no por la verborrea de los oponentes, sino por la tienna historia de lo que se ha convertido en un fenómeno de masas, hablo, por supuesto, de La niña de Rajoy.


:bandera:
Y aquella niña de mejillas sonrosadas creció y creció, y se convirtió….. en un hombre.