Grandfather, tell me a story!
Alright, go and get your storybook.
No, no, not one of those, a real story!
A real story?
Yes, tell me about when you were a boy.
Well, then, I shall have to take you back with me, A long way in time…
Casi tal día como hoy, pero en el pasado, hace muchos, muchos años, aconteció una historia que merece ser contada. Errrr, bueno, tal vez no lo merezca, pero hoy es fiesta y toca escribir…
Corrían tiempos oscuros. El Mundo estaba sumido en una crisis de proporciones mundiales, de ahí que hable de El Mundo. El año perecedero se marchó con más pena que gloria, el nuevo no apuntaba mejores maneras. Aún así, nuestro guapetón y valeroso Tapanez I de Murcia y V del Polígono se aventuró en la noche, montado sobre su corcel con aspecto de coche y olor a… a coche, si, a coche, rumbo a las duras tierras de Al’Kantarar. Tierras que otrora daban abrigo a felices y gentiles humanos, se sumían en las tinieblas merced a una despiada batalla entre el Bien y el Malérrimo Mal. Durante años reinó la paz, el alcohol graciosamente servido y el buen metal, años en los que la divinidad local, el Macho Legendario, cuidaba de sus numerosos fieles otorgándoles plena felicidad y un lugar donde cobijarse. Pero el Malérrimo Mal andaba al acecho, escondido por los rincones, atraido a cualquier hora del día por extraños artefactos luminosos alimentados de monedas de curso legal. Los días del Macho Legendario tocaron a su fin cuando el Malérrimo Mal, en aquella época personificado por Caní, fiel servidor del señor oscuro Rouk’o, tomó el control de La Villa, destruyendo todo aquello que era bueno y hermoso, atrayendo a sus esbirros, dominando el centro neurálgico y económico, el Rempalme Pop. El Macho y los suyos exiliados fueron al borde de La Villa, al Polígono del Metal, donde urdieron planes para devolverle aquello que era suyo por nacimiento y molaridad, planes que morían a los pocos minutos debido al envenenamiento progresivo fruto del alcohol de alto octanage de Chen, claramente servidor de Caní.
Una vez expuesta la situación socio-económico-religiosa de la época espero que el lector, si queda alguno, comprenda mejor la siguiente historia. Si, porque lo de antes no era la historia en si, ¿a que mola?.
El guapetón y valeroso Tapanez hacía acto de presencia en Rempalme Pop, ajeno a lo que la noche, sucia ramera ella, le iba a proporcionar. Tras la copichuela de rigor, los allí presentes decidieron formar La Compañía del Cenorrio ™ y se aventuraron en busca de un cálido lugar en el que degustar sabrosos manjares y así hacer cuerpo ante los venideros cubatas, ese es el verdadero sentido de las cenas, ¿acaso se necesita cenar para dormir?. El destino elegido fue Lag’üelâ, posada conocida por sus empanadillas de carne y conciertos punk. Y allí que se dirigió nuestro protagonista, abriendo presuroso el camino ya que ese día no había comido, la noche anterior ingirió una casi mortal combinación de ron, whisky, vino y orujo que le obligó a yacer en casa sin más sustento que un donut a media tarde. Y una madalena con mantequilla. Y trocitos de jamón. Pero sin comer maldita sea, ¡sin comer!
Entraron al local y ya nuestro héroe Tapanez notó algo raro, se le pusieron los vellos de punta, la gallina en piel, algo malo, no bueno, estaba por suceder. Su amigo Manölorl debió notarlo también ya que se apresuró sobremanera en pedir su carretilla de sepia, por alguna extraña razón quería comer rápido y fuerte, como el amor de Zapp. Y en estas llegó la primera camarera…
Tapanez pidió su bocadillo preferido del local, lo hizo el primero, tenía mucha hambre y Manölorl no le había dejado pegar bocado a las viandas comunales, más tarde se comería un vagabundo, pero esa es otra historia que tal vez no merezca la pena ser contada. El resto de hambrientos compañeros hicieron sus pedidos, hamburguesas, bocadillos, jabalíes, sandwiches, y se dispusieron a esperar apacible y simpáticamente.
Pasados unos minutos, no muchos, los justos, comenzaron a llegar todos los manjares. ¿He dicho todos? No, realmente no fueron todos. Tapanez veía como todos devoraban sus deliciosos pedidos, pero el suyo aún no llegaba. De tan delicioso que iba a ser debían tomarse más tiempo, la obra debía ser ejecutada y confeccionada con suma precisión, se iba a cagar la perra. El antaño portador del martillo, que el Macho perdió en el campo de batalla, Yhân, hijo de Jorn, primo segundo de Ronnie James, esperaba pacientemente a mordisquear su cena, veía al pobre Tapanez esperando y esperando, las lágrimas comenzaban a recorrer su juvenil y peludo rostro. El resto terminó, pero ávidos de más comida y ajenos a lo que se estaba cociendo pidieron más y más. Los nuevos pedidos fueron llegando, pero seguía faltando algo, aquel bocadillo destinado a traer la paz a la Galaxia, aquel bocadillo que podría haber supuesto derrocar de su trono del terror al Malérrimo Mal, nadie fue consciente de lo mucho que se estaba jugando en ese momento.
Y al cuarto de hora de que fuese presentado el último plato, aquel que Yhân mordisqueaba lentamente, Tapanez decidió que aún no había llegado el tiempo de los hombres buenos y libres. El Malérrimo Mal había vuelto a vencer sin poder hacer nada para impedirlo. Se levantó, enfurecido pero elegante, se dirigió a la camarera/propietaria y le dijo que no, que la batalla estaba perdida, que el Macho debería seguir esperando su momento y que, por lo tanto, el bocadillo ya no era necesario. Pero, azares del destino, el bocadillo ya estaba preparado y listo para ser servido, la vida puede ser así de caprichosa. Pero nuestro héroe ya había tomado una decisión. Expuso que ya no era momento de disfrutar de ese manjar, que no había atravesado ciénagas y montañas encrespadas para terminar cenando solo. Ella no lo entendía, enfurecida le dijo que ya estaba ahí el puto bocadillo, que no era inmediato conjuntar elementos y que from desert plains I bring you love. Tal vez por el desconcierto, tal vez por el vocerío, apareció la cocinera, espumarrajeando por la boca, fuera de si y moviendo alocadamente sus ocho brazos. ¡Se le pongan las pelotas negras a Rojo-El si no te lo comes! ¡No han pasado ni dos minutos! Dicho lo cual no merecía la pena discutir más, cuando se recurre a la mentira está todo sobre la mesa. No fueron dos minutos, fueron quince. Pero no quince desde que se pidió, fueron quince desde que se puso sobre la mesa la anterior vianda. Y así, nuestro protagonista, se marchó derrotado y hambriento, a riesgo de ingerir cuantiosos cubatas más tarde sin tener el estómago preparado. Pero, ¿no es así como se labran las más grandiosas leyendas?
Nadie venció en la batalla de Lag’üelâ, si acaso el Malérrimo Mal, pero Él siempre juega con las cartas marcadas. En cambio alguien si perdió, aquel que se quedó sin cenar y además no podrá volver a aquel túmulo en un tiempo. Ni el, ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos, durante un período de tres meses. Para cenar siempre le quedarán las tierras turcas, de afables mesoneras y abundante salsa picante. Pero esa es otra historia…
Comentarios (35)
Tengo el rostro arrasados en lágrimas… qué cántico a la leyenda, qué alabanza a los héroes que una vez poblaron estas, ahora yermas, tierras y qué solos nos ha dejado El Macho ante tales vilezas. Sólo nos queda esperar que el Zorro (o el Águila Roja ésa) nos proporcione la venganza que nos merecemos… o vamos y quemamos Ancalagüela, total, sólo he cenado un par de veces en mi vida allí.
P.D: Eres un artista copón. Menos mal que la mierda ésta te pasó a ti, en otro no hubiera sido tan gracioso. Tap, Tap… Tappy!
¡Te compro los derechos para la película! y tranquilo, siempre nos quedará el gafas
Con lectores así es tan sumamente fácil escribir grandiosas obras literarias
Gracias, gracias.
Gracias
¡Se lo coman ellos! ¡A la mierda!
Pero que le paso a la princesa-Macho? Estamos confundidos y asustados, exigimos una continuacion.
La Abuela sera repudiada, su nombre no volvera a ser nombrado, se le retiraran las camisetas de RocKnLitro y nadie ira a probar esas exquisitas tapas que preparan, con sus gelidas jarras de la mejor cerveza y abuntes chupitos gratuitos. Ya nadie ira a degustar esas maravillosas promociones de los jueves o a ver esos partidos de futbol tan comodamente los fines de semana. Nadie pedira sus deliciosas empanadillas ni sus increibles hamburguesas. Y por supuesto nada de quedar mañana a las 12 para el aperitivo.¿Reservo mesa?
NO, han tratado mal al gran Tap y no acudire a ese lugar hasta abril. Dicho queda. El gafas es una gran alternativa. Y no se por que pijo no vamos mas al argentino (caña y tapa un euro? venga ya!)
Yo no diré nada porque ya estáis la mayoría al corriente de lo que ocurre con el señor propietario de lagüé. El argentino tiene su rollo, pero no me mola mucho la gente que lo frecuenta. EL gafas es una gran opción , sí señor. Esta mañana antes de ir a plegar me he jamado una hamburguesa especia allí (de esas con jamón york, huevo frito, etc) con el señor Cañi y el señor Pellicer.
Y no hase falta desir nada más.
Besitos!
A ver, a ver, a ver. Que no quede la impresión de que estoy criticando ferozmente el local ni sus gentes, es simplemente una humilde historia, basada en hechos reales y no-eróticos. Yo volvería, pero como no tengo ganas de posibles malos rollos y hay cienes de sitios más pues me abstendré.
Es más, ya he comentado que el día que haya la más mínima posibilidad de ir allí me quedaré en casa y ya nos veremos en el Rempa, así todos contentos
Yo no estoy al corriente de lo que ocurre con Tito.
Eso, que señale en el muñeco dónde le tocó el Tito.
Coño
, vete a la mierda, me creía que ibas a contar qué coño pasa con el Macho y no otra de tus peleas de bar con camareras. Seguro que todo el cabreo viene porque no te puso chuches con el chupito orujo.
Acho, ¿caña y tapa a 1 pavo? Que les jodan a “la gente que lo frecuenta”, que tampoco pienso comérmelos a ellos (ni comerles nada, no me salten con los correspondientes “pos tomas”).
Abogo por ir a ese sitio del Argentino, esté donde esté, exista o no.
De hecho, está enfrente de tu casa, a unos 100 metros…
tapy eres un kabron y me alegro de que pasaras hambre, ale ya lo he dicho
Mú bien, Migui, has pillado la ironía. Ah, no, que no lo has hecho.
P.D: Lo
Mú bien, Migui, has pillado la ironía. Ah, no, que no lo has hecho.
P.D: Lo que sí que no sabía era lo de caña + tapa a un pavo. Mandaré a mi padre a comprobarlo (y si hay gentuza LOS MATA).
Uy, ¿qué ha pasao? ¡Tappyyy!
Tito, se conoce que por el ansia de comentar le diste al botón antes incluso de terminar de escribir. Te entiendo, la emoción es mucha
¿Así que argentino eh?
Sí, además se me olvidó mencionar los cubatas a 3.5 créditos, che.
No se hable más. Por cierto, últimamente te pasan muchas aventuras por nuestra no tan querida Alcantarilla Socio City. Cuéntaselas al respetable, incluso al Migui. Algo así como un Tapánez 2, La Maldición de la batería del Coche.
Cagontó que cortada de rollo más grande lo de anoche, ahora mismito salgo, si el puto coche arranca ahora, a ver si me arreglan lo de las luces y me cambian la puta batería.
Gracias por acompañarme en tan tristes momentos y evitar que fuese devorado por canís zombis.
ains, a ver si actualizamos!!!
Eso, eso…
La verdad es que ya está bien…
Cuando actualices ya habrá pasado el arresto a L’agüela
Paquete apretao cabrón!
¡Pero si todavía no sabemos qué vamos a hacer en Nochevieja!
Touché!
Que Andrés sea todavía más perro que tú en su blog no es excusa para que actualices, que ya no te veo en los botelleos (y por ende, en ningún lugar del mundo) y algo tendré que saber de ti. Cuéntame… ¿cómo va eso tuyo del culo? Por ejemplo.
para que NO actualices. Ejem. La falta de práctica, ya sabes.
No quieras saberlo, no quieras saberlo. Si le hubiesen dicho a Frodo que tirase el anillo ahí en vez de en el Monte del Destino se habría quedado en su puto agujero. Solución habitacional quería decir.
Lo de que faltes a los botelleos no tiene perdón de Dios. Que falte Tom que está muy tullido es aceptable, que falte el Migui porque pasa frío también, pero que me abandones al Macho estando el Rojo cerca… ¡eso no tiene nombre!
me aburro… le voy a poner unos dumbos a pako…
Pues no necesitas que se alineen planetas ni ná para que
se ponga a trabajar.