Pensamiento tóxico

Decir que llevo demasiado largo con un humor un tanto irascible, así como de perros, tal vez sería quedarse corto y en ocasiones pecar por defecto. Ya lo he comentado otras veces, alguna por aquí, así que no me extenderé en explicar algo ya sabido y sufrido por todos :o igs: . Bueno, en el fondo mola, que actuar siempre de la misma manera es aburrido, está bien que alguien anime las cosas aunque sea a base de insultos y menosprecios, cabrones.

Pero el otro día me di cuenta de algo: estoy cambiando el sistema desde dentro, como si fuese un activo de esos tóxicos de los bancos que contaminan lo que tienen alrededor. O como el cono de ignorancia que provoca Bart en su clase, que arrasa con todo lo que es bueno y puro. Estoy deviniendo en un ser con capacidad para modificar pensamientos ajenos, controlarlos a mi voluntad y así convertir el mundo en mi pequeñito reino del terror. Bueno, o algo así.

Es muy fácil crear opinión en estos tiempos, todo gracias a esa máquina generadora de porno gratuito que llamamos Internet. No creo que nadie es escandalice a estas alturas por esa descripción, de todos es sabido que el ejército norteamericano creó Internet para evitar que sus tropas fuesen más allá en sus prácticas homosexuales, pero esa es otra historia que tal vez no merezca ser contada. Crear opinión con fascinantes tuits, estupendérrimos posts o simplemente votando cruelmente una película…

Y si, mi estado de ánimo ha modificado en gran manera el mundo tal y como lo conocemos. Te levantas de la siesta, no hay gran cosa que hacer, te pones una película y como todo te solivianta pues te aburre y terminas cascándole un 3 en IMDB y FilmAffinity, jodiendo la nota media e influenciando en las notas que pondrán tus almas gemelas en un futuro no muy lejano. Sencillo, ¿verdad? Por supuesto todo esto de manera inconsciente, pero ahí queda la manipulación de masas. Puede que el de Promoción fantasma vea que sus esperados e ingentes ingresos por venta de DVDs quede en nada porque yo un día decidí votar muy negativamente su película, por llamarle algo. Aunque tal vez no tenga nada que ver con el pedazo de 3 que le casqué, que bien pudo ser un 2, pero no estoy tan quemado con las… cosas, tal vez la explicación más plausible es que es una basura, pero para gustos… Añadir que de las últimas 9 películas que he visto la nota media que he cascado es de un 4’7, aunque no es que ayude mucho la elección de las mismas. Pero, ¿quién sabe si de haber visto Deuda de sangre en otro momento de mi vida le habría puesto un 7 en lugar de un justito 5? No, que interprete, produzca y dirija Clint Eastwood no hace que la nota tenga puntos extra, no lo hace. Así que la culpa es de las películas, de todas. Y vuestra.

Este fin de semana leía, en trozos muy pequeñitos, la entrevista que hicieron en Jot Down a Àngels Barceló (ganas de tocar los huevos con tanto acento raro) y me pasó algo parecido. Por supuesto hablaba del momento actual del periodismo, muy ácidamente del deportivo y, claro, debía tener unas palabras, no muy amables, para con la Carbonero (que a mi me sigue pareciendo fea y, desde este verano, un poco imbécil), nada que no se haya dicho antes, pero como quien agrede es una mujer pues no se le puede tachar de machista, cosas de la gilipollez actual. Vale, lo de llamarla imbécil es excesivo, pero fruto de lo que venía diciendo antes, no es culpa mía, es del sistema. Y de Rajoy. Decía, a raíz de esa entrevista salieron varios comentarios, entre otros uno de un tipo que escribe en Marca del cual no sé su nombre ni me interesa en absoluto conocerlo, pero que venía a poner a la Barceló de vuelta y media, supongo que por pertenecer ella a Prisa y el al grupo Unidad Editorial (creo), el mismo al que pertenece El Mundo. Pero su comentario, que por cierto no recuerdo, me hizo cambiar la opinión que tenía hasta ese momento de la Barceló por unos instantes, hasta que me di cuenta que en el fondo me importaba una mierda lo que dijesen el uno y el otro. Pero ahí estaba, un único tuit y la opinión de un chaval no muy influenciable era modificada de manera agresiva, hasta llegar a odiar a una persona durante unos interminables y sudorosos segundos. Poderosísimo.

No es un montaje, está celebrando un gol


Y este verano he vivido mi momento álgido con la Eurocopa y la brillantísima campeonización de :laroja: . A mí no me han gustado sus partidos, salvo la final y algún rato muy, pero que muy, pequeño de otros partidos, que no todos, ni siquiera casi todos. No voy a entrar en detalles futboleros ya que de eso ya hemos hablado por todas partes, pero no me corté un pelo a la hora de criticar a la selección, no sabía que había que lamerles las pelotas incluso cuando lo hacen mal, aunque si terminas diciendo que en la final jugaron bien te critican igual, el caso es no poder opinar con libertad. He generado ríos de opinión en el tuister, llegando incluso a generar agrios debates sobre la titularidad de Torres o la continuidad de Del Bosque (desde ahora Excelentísimo Marqués del Nabo, para acortar), y todo, muy posiblemente, porque andase algo trastocado esos días. No están las cosas en el trabajo para tirar cohetes, eso al final termina intoxicando el resto de la vida cotidiana, no sabes si el próximo mes estarás trabajando, mucho menos puedes saber si estarás botelleando con exquisito ron Barceló o bebiendo calimocho como un homosexual, los días son más duros de lo que pensáis en estas condiciones. Así, llegada la Euro, no puedes disfrutar del virtuoso juego ofensivo del equipo nacional como es debido, andas pensando en otras cosas. No cantas ni uno solo de los goles marcados entre todos los partidos, que han sido muchísimos dado el carácter netamente atacante, la media es arrasadora, además una media muy sincera como bien podrán apreciar si echan cuentas. Pero no, no lo pude disfrutar, maldita sea mi estampa, y en buena parte le echo la culpa a Rajoy por crear incertidumbre en los mercados y desconfianza en todo lo demás.

Así, por culpa de nuestro Presidente, con mayúsculas, yo me dedico a despotricar, insultar, vejar y vilipendiar, siempre con las verdades del barquero por delante, y generando opiniones tóxicas que tan fáciles son de compartir con el mundo gracias a esos ingenieros norteamericanos que odiaban a los homosexuales.

Os escribo con esta cara