Correos 

No, no os estoy animando a realizar ninguna gorrina acción, no son horas y en pocos minutos esas manos irán al pan, por lo tanto no intentéis buscar dobles sentidos dónde no los hay. Guarros. Me refiero, por supuesto, a la empresa Correos, ya no sé si pública, privada, ninguna de las dos cosas o ambas, pero para el caso da igual.


Ayer tenía que finalizar una misión titánica, ni más ni menos que enviar la documentación que me piden las buenas gentes de ING Direct, no debe ser demasiado. Vale, imprimo los papelajos, los meto en el sobre que anteriormente era un folio que he recortado, y lo cierro todo con celo (si, esas eran las indicaciones que daban para enviar la carta), sólo me falta llevarla al buzón de Correos. ¿Buzón? ¿DÓNDE COÑO HAY UN BUZÓN?

Hace unos años, tal vez demasiados, había un buzón más o menos en la puerta de casa, en una de las esquinas del Hospital San Carlos, pero lo quitaron de ahí junto al kiosko del abuelete que vendía chuches a los niños sin pedir favores sexuales a cambio. Bueno, a mí nunca me los pidió, pero es que entonces no estaba tan buenorrísimo como ahora, se podría entender el desencanto para conmigo. El caso es que el buzón lo quitaron, el único en calles a la redonda, y ahora ¿dónde hay otro? Pues no tengo ni pajolera idea, ayer me di una vuelta con el coche por el barrio y no vi ni uno, deben haber desaparecido junto con las cabinas de teléfono o los niños pelándose las rodillas en los parques.

Una opción podría haber sido meter las cartas en el buzón comunal que hay en el edificio, pero ese no ha sido abierto hace años, ahí sólo entran cosas, nada sale, es como un Sarlacc Pit del mundo carteril, tal vez incluso tenga una digestión de incluso más de dos mil años, nunca lo sabremos. ¿Y por qué no miran ese buzón? Buena pregunta, pero el mundo de los carteros es sórdido y full of terrors. Así que otra opción descartada.

Por lo tanto sólo me quedaba ir a la oficina de Correos más cercana, situada en la cómoda y accesible calle que va hacia la estación de trenes, con aparcamiento fácil. Sólo me costó un par de vueltas para conseguir dejar el coche en un vado (de la propia Correos) e ir corriendo a dejar las putas cartas en su buzón, espero que ese si lo miren ya que es su trabajo, ¿no?. Aunque esto es España, lo mismo se limpian el culo con mis cartas.

Bueno, tenía otra opción, ir en persona a la oficina de ING Direct o incluso llamar a un teléfono para que recogiesen las cartas dónde yo les dijese :o igs: , pero entonces no habría tenido material para escribir este estupendérrimo post que os ha alegrado, y aliviado por no tener que sufrir estos tormentos, la mañana. No, no me deis las gracias, os las doy yo por haber llegado hasta aquí y haber terminado este relato infumable :macho: .

:animo: :laroja: :animo:

Actualización: Con la fotografía que complementa esta actualización queda demostrado el miedo que tienen los que mandan en Correos ante este humilde bloguer, tal ha sido el revuelo que se ha formado en la red de redes, en el barrio Infante Don Juan Manuel, en buena parte del Universo para vosotros desconocido, que han tenido a bien devolver el buzón otrora sustraído. La fotografía tiene menos de dos horas, puedo asegurar que es real, ahí está el buzón, la lucha continúa, no nos vencerán y aquí me tenéis para seguir denunciando injusticias :halamadrid:

Debían estar de camino, pero aún no estaban por la zona los agentes de la División Fringe en Murcia.


Cabe otra posibilidad y es que el buzón no se haya movido de ahí en ningún momento, que la información que me dieron fuese falsa (no a propósito) y que hiciese el canelo yendo a la oficina de Correos a llevar las cartas, cuando podía haberlo hecho a pata y en cinco minutos incluyendo el camino de vuelta. Nunca lo sabremos. Lo que si sabemos es que hay injusticia social y para combatirla aquí estoy, mis desvalidos semejantes.