<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Bend It Like Tapanez &#187; las echaré de menos</title>
	<atom:link href="http://www.tapanez.com/tag/las-echare-de-menos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.tapanez.com</link>
	<description>Jamás encontrarás un lugar tan plagado de maldad y vileza
</description>
	<lastBuildDate>Fri, 27 Jan 2012 09:21:42 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>La maldición de la empanadilla de carne</title>
		<link>http://www.tapanez.com/2010/01/28/la-maldicion-de-la-empanadilla-de-carne/</link>
		<comments>http://www.tapanez.com/2010/01/28/la-maldicion-de-la-empanadilla-de-carne/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 13:04:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tapanez</dc:creator>
				<category><![CDATA[mis cosas]]></category>
		<category><![CDATA[esa noche no cené]]></category>
		<category><![CDATA[las echaré de menos]]></category>
		<category><![CDATA[las empanadillas de carne molan]]></category>
		<category><![CDATA[manolo como tragas cabrón]]></category>
		<category><![CDATA[pero al día siguiente me pedí un kebab]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.tapanez.com/?p=828</guid>
		<description><![CDATA[Grandfather, tell me a story! Alright, go and get your storybook. No, no, not one of those, a real story! A real story? Yes, tell me about when you were a boy. Well, then, I shall have to take you back with me, A long way in time&#8230; Casi tal día como hoy, pero en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<script type="text/javascript"><!--
google_ad_client = "pub-8529763073114758";
google_ad_width = 468;
google_ad_height = 60;
google_ad_format = "468x60_as";
google_ad_type = "text";
google_ad_channel = "";
//--></script>
<script type="text/javascript"
  src="http://pagead2.googlesyndication.com/pagead/show_ads.js">
</script></-> <p><em>Grandfather, tell me a story!<br />
Alright, go and get your storybook.<br />
No, no, not one of those, a real story!<br />
A real story?<br />
Yes, tell me about when you were a boy.<br />
Well, then, I shall have to take you back with me, A long way in time&#8230;</em></p>
<p>Casi tal día como hoy, pero en el pasado, hace muchos, muchos años, aconteció una historia que merece ser contada. Errrr, bueno, tal vez no lo merezca, pero hoy es fiesta y toca escribir&#8230;</p>
<p>Corrían tiempos oscuros. El Mundo estaba sumido en una crisis de proporciones mundiales, de ahí que hable de El Mundo. El año perecedero se marchó con más pena que gloria, el nuevo no apuntaba mejores maneras.  Aún así, nuestro guapetón y valeroso Tapanez I de Murcia y V del Polígono se aventuró en la noche, montado sobre su corcel con aspecto de coche y olor a&#8230; a coche, si, a coche, rumbo a las duras tierras de Al&#8217;Kantarar. Tierras que otrora daban abrigo a felices y gentiles humanos, se sumían en las tinieblas merced a una despiada batalla entre el Bien y el Malérrimo Mal. Durante años reinó la paz, el alcohol graciosamente servido y el buen metal, años en los que la divinidad local, el Macho Legendario, cuidaba de sus numerosos fieles otorgándoles plena felicidad y un lugar donde cobijarse. Pero el Malérrimo Mal andaba al acecho, escondido por los rincones, atraido a cualquier hora del día por extraños artefactos luminosos alimentados de monedas de curso legal. Los días del Macho Legendario tocaron a su fin cuando el Malérrimo Mal, en aquella época personificado por Caní, fiel servidor del señor oscuro Rouk&#8217;o, tomó el control de La Villa, destruyendo todo aquello que era bueno y hermoso, atrayendo a sus esbirros, dominando el centro neurálgico y económico, el Rempalme Pop. El Macho y los suyos exiliados fueron al borde de La Villa, al Polígono del Metal, donde urdieron planes para devolverle aquello que era suyo por nacimiento y molaridad, planes que morían a los pocos minutos debido al envenenamiento progresivo fruto del alcohol de alto octanage de Chen, claramente servidor de Caní.</p>
<p>Una vez expuesta la situación socio-económico-religiosa de la época espero que el lector, si queda alguno, comprenda mejor la siguiente historia. Si, porque lo de antes no era la historia en si, ¿a que mola?.</p>
<p>El guapetón y valeroso Tapanez hacía acto de presencia en Rempalme Pop, ajeno a lo que la noche, sucia ramera ella, le iba a proporcionar. Tras la copichuela de rigor, los allí presentes decidieron formar La Compañía del Cenorrio &#8482; y se aventuraron en busca de un cálido lugar en el que degustar sabrosos manjares y así hacer cuerpo ante los venideros cubatas, ese es el verdadero sentido de las cenas, ¿acaso se necesita cenar para dormir?. El destino elegido fue Lag&#8217;üelâ, posada conocida por sus empanadillas de carne y conciertos punk. Y allí que se dirigió nuestro protagonista, abriendo presuroso el camino ya que ese día no había comido, la noche anterior ingirió una casi mortal combinación de ron, whisky, vino y orujo que le obligó a yacer en casa sin más sustento que un donut a media tarde. Y una madalena con mantequilla. Y trocitos de jamón. Pero sin comer maldita sea, ¡sin comer!</p>
<p>Entraron al local y ya nuestro héroe Tapanez notó algo raro, se le pusieron los vellos de punta, la gallina en piel, algo malo, no bueno, estaba por suceder. Su amigo Manölorl debió notarlo también ya que se apresuró sobremanera en pedir su carretilla de sepia, por alguna extraña razón quería comer rápido y fuerte, como el amor de Zapp. Y en estas llegó la primera camarera&#8230;</p>
<li>¿Qué van a tomar vosotros ustedes?</li>
<p>Tapanez pidió su bocadillo preferido del local, lo hizo el primero, tenía mucha hambre y Manölorl no le había dejado pegar bocado a las viandas comunales, más tarde se comería un vagabundo, pero esa es otra historia que tal vez no merezca la pena ser contada. El resto de hambrientos compañeros hicieron sus pedidos, hamburguesas, bocadillos, jabalíes, sandwiches, y se dispusieron a esperar apacible y simpáticamente.</p>
<p>Pasados unos minutos, no muchos, los justos, comenzaron a llegar todos los manjares. ¿He dicho todos? No, realmente no fueron todos. Tapanez veía como todos devoraban sus deliciosos pedidos, pero el suyo aún no llegaba. De tan delicioso que iba a ser debían tomarse más tiempo, la obra debía ser ejecutada y confeccionada con suma precisión, se iba a cagar la perra. El antaño portador del martillo, que el Macho perdió en el campo de batalla, Yhân, hijo de Jorn, primo segundo de Ronnie James, esperaba pacientemente a mordisquear su cena, veía al pobre Tapanez esperando y esperando, las lágrimas comenzaban a recorrer su juvenil y peludo rostro. El resto terminó, pero ávidos de más comida y ajenos a lo que se estaba cociendo pidieron más y más. Los nuevos pedidos fueron llegando, pero seguía faltando algo, aquel bocadillo destinado a traer la paz a la Galaxia, aquel bocadillo que podría haber supuesto derrocar de su trono del terror al Malérrimo Mal, nadie fue consciente de lo mucho que se estaba jugando en ese momento.</p>
<p>Y al cuarto de hora de que fuese presentado el último plato, aquel que Yhân mordisqueaba lentamente, Tapanez decidió que aún no había llegado el tiempo de los hombres buenos y libres. El Malérrimo Mal había vuelto a vencer sin poder hacer nada para impedirlo. Se levantó, enfurecido pero elegante, se dirigió a la camarera/propietaria y le dijo que no, que la batalla estaba perdida, que el Macho debería seguir esperando su momento y que, por lo tanto, el bocadillo ya no era necesario. Pero, azares del destino, el bocadillo ya estaba preparado y listo para ser servido, la vida puede ser así de caprichosa. Pero nuestro héroe ya había tomado una decisión. Expuso que ya no era momento de disfrutar de ese manjar, que no había atravesado ciénagas y montañas encrespadas para terminar cenando solo. Ella no lo entendía, enfurecida le dijo que ya estaba ahí el puto bocadillo, que no era inmediato conjuntar elementos y que from desert plains I bring you love. Tal vez por el desconcierto, tal vez por el vocerío, apareció la cocinera, espumarrajeando por la boca, fuera de si y moviendo alocadamente sus ocho brazos. ¡Se le pongan las pelotas negras a Rojo-El si no te lo comes! ¡No han pasado ni dos minutos! Dicho lo cual no merecía la pena discutir más, cuando se recurre a la mentira está todo sobre la mesa. No fueron dos minutos, fueron quince. Pero no quince desde que se pidió, fueron quince desde que se puso sobre la mesa la anterior vianda. Y así, nuestro protagonista, se marchó derrotado y hambriento, a riesgo de ingerir cuantiosos cubatas más tarde sin tener el estómago preparado. Pero, ¿no es así como se labran las más grandiosas leyendas?</p>
<p>Nadie venció en la batalla de Lag&#8217;üelâ, si acaso el Malérrimo Mal, pero Él siempre juega con las cartas marcadas. En cambio alguien si perdió, aquel que se quedó sin cenar y además no podrá volver a aquel túmulo en un tiempo. Ni el, ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos, durante un período de tres meses. Para cenar siempre le quedarán las tierras turcas, de afables mesoneras y abundante salsa picante. Pero esa es otra historia&#8230;</p>
<p><center>FINE</center></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.tapanez.com/2010/01/28/la-maldicion-de-la-empanadilla-de-carne/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>35</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

