Una noche en el Romea
Cosas del destino, oiga. Había escuchado por la radio que habría es-pec-tá-culo ochentero-noventero en el Romea, musical por supuesto, y parecía interesante salvo por el más que posible precio desorbitado. Aunque bien pensado puede no serlo, 25 pavos, ya que es un concierto, pero yo asocio Romea a teatro (cosas mías) y ni por asomo me gastaría ese dinero por ver a gente hablando sin peleas de robots gigantes ni persecuciones con explosiones. Llamadme clásico, pero para mí el teatro es otra cosa. O debería ser otra, más cercana a nada.
Pero, el destino decía, nos dicen el miércoles que hay dos entradas compradas y quedan huérfanas, como las fotos esas de perricos que van a sacrificar si no se les encuentra una familia con niño cabrón que les putee un poco, por supuesto con muchas risas por lo bonico de la escena. Y, coño, entradas gratis que no son para ir al baloncesto o al fútbol sala, ¡pues vamos! Y fuimos, claro que fuimos.
Creo que es la segunda vez que voy al Romea, aunque no estoy nada seguro y si ya estuve antes fue hace lo menos 20 años, que no son pocos. Me saltaré la parte de hablar del recinto, pinturitas y esas milongas, sólo una crítica: los asientos son una puta basura. Y tiene la sencilla explicación en que no todos medimos metro y medio, algunos lo pasamos holgadamente, y no es nada cómodo tirarse tres horas sentado en una butaca y tocando con las rodillas el respaldo de la que está delante. No, cómodo no es. Y eso que lo remodelaron hace nada, se tiraron lo suyo para terminarlo, pero se ve que prefieren ganar en número de asientos que no en comodidad para la gente normal, se ve que el teatro es cosa de enanos y demás seres mitológicos. Se jodan, por lo de ir al teatro digo.
Y ya el espectáculo, un musical sobre los ochentas y noventas en España, bastante apetecible si te has criado en esas décadas y aborreces todo lo que vino después. Miguel Ríos, Héroes del silencio, Rosendo, Tino y Luz Casal, Mecano, La frontera, La unión y toda esa caspa que te puede estar viniendo a la mente. Todos, o casi, estuvieron allí, versionados por unos tipos que lo hicieron bastante bien. Alguno desentonaba un poco, pero el nivel general fue muy bueno, gran selección de temas aunque se echó en falta un Eloise, por ejemplo, o el Rock Hard Ride Free, pero no aceptaban peticiones. Bueno, sobraron los temas de Amaral, La oreja de Van Gogh y alguno más que no tengo ni zorra de quién eran, no sabía que los primeros llevaban tantos años dando porculísimo. Y encima las “Cien gaviotas” de Duncan Dhu, para meterles de hostias y no parar. ¡Pero las demás muy bien eh!
Dejo la parte final del post para mencionar a la bailarina, ay la bailarina. Por una parte :semen: y por otra parte, casi la mayor, muy :risas: , daba hasta pena pijarse mientras ejecutaban sus piruetas o se fijaba en el compañero para saber qué paso venía después. Puede que fuese nueva, puede que los taconazos no ayuden, puede que simplemente lo de llevar el ritmo o aprenderse una coreografía no sea lo suyo, pero fue de largo lo más risible y lamentable de la noche. Bueno, junto con lo de Duncan Dhu. Incluso tenía su grupo de fans por el fondo del teatro, cada vez que salía al escenario a contonearse le aplaudían como si no hubiese un mañana, ya no sé si era por puro cachondeo o porque la veían
como otra parte del público, marranos todos ellos. Lo mismo es de Murcia y conocida, a saber, no volveremos a saber de ella.
Pues tres horazas que duró el tema, lo cual vino muy bien para respetar mis horarios e intentos de sueño, porque encima había que cenar, por fortuna hay un Burger King al lado que con amabilidad infinita nos ofrecen los mejores manjares a esas horas de la noche a precios muy competitivos. Aún así, llegar a la 1 de la mañana teniendo que levantarme a las 7 es mal, muy mal. Así estoy ahora, que no conozco. Coño.
¡Ah! Como no puedo acompañar el escrito con algún vídeo de anoche, lo mismo hay algo por el Youtube pero no tengo ni puñetera idea de cómo buscarlo, casco otro con lo que yo pensaba que iba a ser lo de anoche, canciones al estilo Década Prodigiosa, popurrís de esos.






The crow 14:12 pm el 22 de Junio de 2012 Enlace permanente
Pues a mi el teatro me mola, aunque voy menos de lo que me gustaría
Por otra parte, que estén tocando Sepultura en Murcia y tú vayas a ver versiones de Mecano…
oeste:
Tapanez 14:13 pm el 22 de Junio de 2012 Enlace permanente
A Sepultura ya los tengo vistos en directo y me gustan tan poco como grabados. Lo de Mecano era un precio a pagar… salvo que no me disgustan ciertas cosas suyas :posclaro:
Raúl 01:15 am el 25 de Junio de 2012 Enlace permanente
Yo también he ido un par de veces al Romea, hace ya unos años, aunque no recuerdo que los asientos fueran tan incómodos. Igual sí, pero tantas cosas he olvidado a golpe de alcohol ya, que una más que menos… el espectáculo tiene buena pinta. Los musicales con canciones famosas siempre molan, y sobre todo si es gratis.
PD: Mecano se caga en el pecho de Sepultura.
Tapanez 08:48 am el 25 de Junio de 2012 Enlace permanente
Con la incomodidad me refería al espacio entre una butaca y la de delante, a mi no me deja capacidad de movimiento, estoy con las rodillas pegadas a la delantera, lo cual es un puteo considerable si tienes que estar tres horazas así. Por esa misma razón decidí hace años no volver al Rex o hacer un viaje en autobús, fuese corto o fuese largo.